De la mano de los jugadores, las abonadas caminaron con emoción por el césped del Martínez Valero mientras entonaban al unísono el Aromas Ilicitanos. Su presencia, cargada de historia y sentimiento, emocionó a todo el estadio y simbolizaron el legado que ha pasado de generación en generación en la familia franjiverde.
Un gesto sencillo pero profundamente significativo que, además, cobra un valor especial en la semana previa al Día Internacional de la Mujer. Una manera de rendir homenaje a quienes han sostenido y acompañado al Elche CF desde la grada durante toda una vida, recordando que el sentimiento franjiverde es eterno y se transmite con orgullo.